martes, 23 de septiembre de 2008

EL PERFIL DEL NUEVO EMPRENDEDOR

Cada vez más personas encuentran en el autoempleo la opción de realizarse personal y profesionalmente. Así son los nuevos emprendedores: formados académicamente, innovadores y flexibles.
Independientes, dinámicos y tolerantes
Huir de la comodidad de trabajar para otro aceptando el desafío de ser tu propio jefe: esta elección da muchos quebraderos de cabeza, pero es el reto que muchas personas afrontan optando por el autoempleo.
Y es que el actual panorama del trabajo está cambiando. La estabilidad absoluta en el empleo prácticamente ha desaparecido y muchas veces los emprendedores prefieren crear su propia empresa, con todos los riesgos que ello conlleva, antes de aceptar contratos que no ofrecen ninguna estabilidad.
Sin embargo, la premisa de que los emprendedores sólo surgen donde no hay trabajo está perdiendo validez. Ya empiezan a abundar las personas que crean su propio negocio únicamente porque de esa forma realizan sus objetivos y no por obligación. Son quienes han encontrado el atractivo del autoempleo.
Estos emprendedores, en primer lugar, deben mostrar independencia, ambición y deseo de crear su propio modo de vida. Tienen confianza en una idea y desean darle forma.
El perfil del emprendedor es el de una persona de entre 25 y 45 años, con estudios universitarios de titulación media o superior, de talante innovador e interesado por la conservación del medioambiente. Aunque la mayor parte de los emprendedores continúan siendo personas jóvenes que han terminado recientemente sus estudios, también está surgiendo la figura del emprendedor de más edad que quiere establecerse por su cuenta o derivar su negocio en otra nueva fórmula empresarial.
Es positivo depender de un capital propio para empezar la aventura empresarial. De todas formas, y con el fin de evitar riesgos, es bueno que se haga un plan de viabilidad, para prever la marcha de la compañía en los próximos años.
No obstante, la capacidad de afrontar el trabajo y los cambios del mercado es fundamental para que un emprendedor tenga éxito. El emprendedor debe ser flexible e imaginativo. Debe asumir riesgos con el convencimiento de que puede fracasar, y buscar segundas oportunidades de los fracasos, ya que esa experiencia obtenida es vital para iniciar con más seguridad otro nuevo proyecto.
En el caso de que el emprendedor sea también empleador, debe motivar al personal de su empresa dotándole de la capacidad de actuar con libertad y tomar decisiones.
El nuevo emprendedor está muy lejos del empresario prepotente y desconectado de la plantilla, ya que trabaja por y con el equipo de profesionales del que se rodea. Sabe que el humano es el capital más importante de su empresa y por eso lo cuida, porque su éxito depende de sus trabajadores.
Eso requiere una actitud y una predisposición especial, tolerante y abierta al diálogo.
Pero el papel del emprendedor no debe tampoco idealizarse, ya que requiere luchar duro por conseguir capital, clientes o para obtener el mejor producto o servicio. Los trámites para montar una empresa, además, son complejos, y montar una empresa supone siempre una inversión de tiempo y dinero, que en algunas ocasiones puede llegar a hipotecar la vida del promotor o promotores.

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