viernes, 22 de febrero de 2013

Filosofías de mejoramiento de la calidad. - III


Schroeder [1992] plantea que el proceso de mejoramiento continuo consiste en realizar un mejor trabajo para satisfacer las necesidades del cliente y reducir la variabilidad de los procesos. Esto generalmente requiere la solución de problemas o cambios en el diseño, los que hacen posible producir un producto o servicio más consistente con menos variación de una unidad a la siguiente. Esta es una acción que nunca termina y se estimula con conocimiento y resolución de problemas.
La ISO 9000 [2000] plantea que el mejoramiento continuo es la actividad recurrente para aumentar la capacidad para cumplir los requisitos. Acinas  Arranz [1997] suelen definirla como una combinación de tareas, orientaciones y actuaciones necesarias, para poder incluir los conceptos y el uso de la mejora continua de la calidad en el desarrollo de la actividad directiva.
La empresa ELQUIM no se encuentra en condiciones de aplicar las dos primeras filosofías de mejoramiento (reingeniería y benchmarking) pues no cuenta con el capital suficiente para realizar cambios profundos y radicales en la forma y metodología en que operan los procesos de producción, servicios, financieros, comerciales y otros, por la vía de un rediseño total o un salto de tecnología hacia empresas líderes a nivel mundial con las que tampoco mantiene estrechas relaciones; por lo que se requiere de una manera diferente de enfrentar los cambios, que lleve a aprovechar las diversas propuestas de mejora.
Para elevar la eficiencia del Taller de la Química Ligera la filosofía que más se ajusta es la del mejoramiento continuo que analiza los procesos, determina sus problemas principales, desarrolla programas o proyectos de mejora que le dan solución a estos y ofrece un notable potencial de mejoramiento, si va acompañado de un esfuerzo apropiado del factor humano. Por tanto, del mejoramiento continuo es preciso conocer su actualidad, sus principios, cómo implementarlo, qué procedimientos utiliza y cómo medirlo.
La mejora continua procede del término japonés Kaisen, que quiere decir hacer pequeñas cosas mejor, siendo el producto de la suma de una variada serie de instrumentos, metodologías y herramientas desarrollados a través del tiempo en numerosas empresas. Sus principios, Patricia Wellington [1997], los plantea cuando expresa que es una forma de pensar y comportarse, suministra pautas a los individuos y equipos que conforman la familia empresarial, ayuda a canalizar los esfuerzos hacia el cumplimiento del objetivo global de generar utilidades, mediante mejoramientos de productos y procesos diseñados para aumentar la satisfacción del cliente.

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