jueves, 2 de octubre de 2014

Conclusiones

Con el desarrollo de este trabajo hemos intentado aproximarnos a algunas de las posibilidades que actualmente nos ofrece la tecnología multimedia con relación a la atención a la diversidad en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Un interesante y valioso recurso didáctico que combina las posibilidades educativas de diferentes canales de comunicación interrelacionados y sus múltiples ventajas, respecto al modelo tradicional de enseñanza. A pesar de todo, no debemos caer en falsas afirmaciones totalizadoras. Ya nos lo recuerda Barajas y otros (1994: 23) cuando cometan que "la tecnología multimedia es el último mito tecnológico con el que algunos quieren de un plumazo mejorar la calidad de la enseñanza, cuando no resolver por arte de magia los problemas de motivación que encuentran en las clases". 
La evidencia de los hechos demuestra que las nuevas tecnologías, en general, no han terminado de encontrar su sitio en las programaciones educativas escolares porque generan una sensación de distanciamiento respecto de los objetivos que nos proponemos y la forma de llegar a ellos. 
Todo ello, está provocando que se estén desestimando nuevas oportunidades de plantear y enriquecer la enseñanza escolar, en concordia con las posibilidades y exigencias actuales. Es preciso acceder a un uso más inteligente de la tecnología multimedia adaptándola a las distintas posibilidades de los estudiantes, de forma que éstos puedan comunicarse mejor y accedan a los conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para desenvolverse autónoma y críticamente en la sociedad de la información. Ante esta realidad, el reto que se le plantea tanto a la escuela como a los profesionales de la educación especial puede radicar en la capacidad de diseñar y ofrecer desde los entornos más normalizados, diversos tipos de materiales educativos, multimedia o no, adaptados a las necesidades educativas de todos los "habitantes" de la comunidad educativa. 
Para ello, se deberá partir del mismo currículo y, aprovechando su flexibilidad, diseñar situaciones y procesos de enseñanza y aprendizaje a través de los cuales se vaya incorporando y normalizando el uso de los avances tecnológicos, como instrumentos didácticos que puedan ayudarnos a considerar de manera integrada la diversidad de elementos curriculares. En este sentido, resultaría adecuado que se potenciara un uso de la tecnología multimedia adaptada a las personas con necesidades educativas especiales para que éstas puedan comunicarse mejor y alcanzar los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para desenvolverse en la sociedad actual. De este modo, se contribuirá a potenciar el desarrollo de su propia autonomía personal y espíritu crítico ante los medios, además de participar como protagonistas en la construcción de su propio proyecto futuro de vida. Porque ya no basta con saber sino que también es necesario un saber relacionado con una sociedad cada vez más compleja e interdependiente, que requiere ciudadanos con viva inquietud creativa e innovadora, con espíritu crítico, reflexivo y participativo. Todo lo que no sea caminar por este sendero tenderá, en última instancia, a desvanecer e incluso apagar la llama que debe iluminar la atención de la diversidad en el ámbito escolar.

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