sábado, 30 de agosto de 2008

Comenzando a vivir el proceso

El entrenamiento de un facilitador se inicia con el diagnostico de sus habilidades, para determinar que áreas deben ser desarrolladas o fortalecidas. Una vez identificadas, se inicia el siguiente paso: el entrenamiento.
Durante el entrenamiento las personas son expuestas a una serie de conocimientos y técnicas, que buscan capacitar a los facilitadores como verdaderos agentes de cambio. Las habilidades que se desarrollan son esenciales, pues de nada sirve que un facilitador no sepa como reaccionar frente a un grupo difícil que busca objetivos en contra de la organización, direccionar una reunión en una negociación específica, generar sinergia y creatividad un área o equipo, entre otras situaciones.
Una vez desarrolladas las capacidades necesarias, se entrena a los facilitadores en técnicas y filosofías de aprendizaje, como Educación Experiencial, Facilitación Gráfica, etc. que tiene por objetivo, transferir conocimientos para que las personas entiendan, vivan y construyan por si mismas su futuro. Los participantes se convierten en protagonistas de su propio proceso, incrementando el sentido de pertenencia a la organización, o el respeto por su grupo y sus semejantes.

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