viernes, 26 de junio de 2015

LA RE-EDUCACIÓN PARA COMBATIR LA CORRUPCIÓN

Resulta evidente que el fraude y la corrupción, sólo pueden desalentarse con éxito si, además de la implementación de controles adecuados en los distintos procesos, se fomenta la valoración de la ética de las personas que actúan en dichos procesos.
Recordemos que un "control se termina cuando dos personas se ponen de acuerdo para vulnerarlo". En el fraude y la corrupción sucede lo mismo, encontrándonos con figuras como la colusión o la complicidad.
El auditor que participa en la auditoría integral de un Gobierno Regional, tendría que ser la persona más adecuada para ayudar a la re-educación de la organización, a partir de la revaloración de los principios éticos que deben sustentar las personas que interactúan en ella. Pero esto sólo es posible si el auditor es considerado como "ejemplo o modelo" desde esa perspectiva ética, hecho que de por sí representa un desafío más allá de la función.
La influencia directa de los conductores de los Gobiernos Regionales como pilares de cambio, es fundamental para la re-educación institucional y por ende como medio para combatir el flagelo de la corrupción. Las personas son muy sensibles en la percepción de los mensajes e imagen de los dirigentes. Si se quiere cambiar, hay que cambiar a todo nivel.

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