viernes, 26 de septiembre de 2014

Tecnología y atención a la diversidad: nuevos roles docentes

Traducir el potencial informativo en potencial cognitivo y éste, a su vez, en educativo, he aquí el desafío que se nos presenta en la sociedad contemporánea (Bernal, 1997). En este sentido, los profesionales de la educación especial deberían intentar que la tecnología multimedia ocupara un espacio en el contexto escolar, de modo que los estudiantes puedan servirse de ésta para relacionarse, interactuar, reflexionar, criticar y sacar provecho de los nuevos medios. Si la educación especial ha de proponerse no sólo la instrucción en unas materias sino la formación plena de las personas, es urgente que incorpore explícitamente los valores éticos que hoy juzgamos básicos y fundamentales en unión con los continuos avances tecnológicos, que son el punto de partida ineludible del nuevo milenio. En este sentido, creemos que la escuela tiene un importante papel, referente a esta cuestión. Los procesos de enseñanza y aprendizaje no son tan sencillos como hace unos años. Existen nuevas actitudes, nuevos escenarios, nuevos medios..., algunos estudiantes fracasan en la escuela y, sin embargo, conocen más cosas de su mundo, maduran más deprisa, se relacionan con más personas. Hoy en día frente a los tradicionales materiales escolares (libros de texto, diapositivas y pizarra) se cuenta con medios más diversos, flexibles y sofisticados. Esta diversidad de medios y potenciales no sólo va a introducir formas más versátiles para su utilización, "sino que repercutirán en la creación de nuevos entornos, tipos y facilidades de aprendizaje, [...] modificación de la interacción comunicativa unidireccional entre profesor-alumno/a, hasta la reforma físico-espacial-temporal de los escenarios de aprendizaje" (Cabero, 1999: 53). Las nuevas tecnologías multimedia chocan frontalmente con el rol tradicional del docente, aquél que se limitaba a transmitir exclusivamente contenidos disciplinares. Ese maestro entendido como "poseedor exclusivo" de la sabiduría, pierde inexorablemente su papel protagonista, siendo desplazado por la rapidez, eficacia y contundencia de otros transmisores, más versátiles, capaces de memorizar datos y dotados con la adicional fascinación de las imágenes, el sonido, los gráficos... Ellos son más que contemporáneos con su tiempo, instantáneos con él, son los modernos moldeadores e incluso los nuevos agentes socializadores. El profesor que se centra en el discurso oral y en el libro de texto como redundancia de lo discursivo, unilateral y unidireccional, es una especie en extinción, ya que los nuevos avances tecnológicos revelan tales conocimientos. Actualmente, con un vídeo didáctico, un CD-ROM multimedia o un DVD, tenemos al alcance de nuestras manos información permanente y actualizada. Con lo cual, para alegría de la mayoría y tristeza de unos cuantos, las nuevas tecnologías están renovando progresivamente las funciones de estos profesores más tradiciones. Por todo ello, los profesionales de la educación especial en su quehacer docente deberán tener en cuenta el efecto formativo de los recursos didácticos tecnológicos a través de su reflexión crítica, la revisión tanto de contenidos como de objetivos de aprendizaje que pretendan enseñar, así como la integración de estos avances en el desarrollo curricular; incorporándose a sus funciones habituales la sistematización y el análisis de la información, además de potenciarse su función como orientador, coordinador y mediador del aprendizaje y desarrollo personal de cada estudiante. 

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