martes, 4 de septiembre de 2012

APRENDER A GESTIONAR LA INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO - II


La investigación supone adentrarnos en campos desconocidos, que puede que no lleven a ninguna parte. Para lograr que los esfuerzos profesionales y económicos no se conviertan en un gasto inútil, los investigadores deben buscar unos resultados a priori positivos en temas de calidad, cantidad y aplicabilidad del proyecto investigador que tienen entre manos.
Por ello, se debe poner especial interés en orientar la gestión de dichos proyectos a los resultados. Así pues, la empresa no debe abandonar nunca:
·         Visión a largo plazo. Lanzar un producto novedoso o desarrollar un nuevo proceso de producción requiere un tiempo de maduración prolongado con el objetivo de que el periodo de vida útil de dicho producto o servicio también sea largo.
·         Evaluación del riesgo de los proyectos de investigación. Pese a esto, todos estos proyectos de I+D tienen que tener, por definición, un componente de inseguridad, ya que ningún cambio tiene el futuro asegurado.
·         Previsión de las tendencias del entorno y su evolución, para definir estrategias investigadoras novedosas, que a la vez se ajusten a las demandas del mercado.
·         Capacidad de recopilar, unir y valorar la información acerca de la situación tecnológica y económica de la empresa, con la que hacer previsiones de futuro. Para ello, es muy importante conocer de aquellas tecnologías interesantes para el desarrollo de la empresa.
·         Cooperación activa entre los diferentes departamentos de la empresa. La investigación no debe implicar a unos pocos, sino que debe ser un proyecto común, asimilado y impulsado por toda la organización.
·         Colaboración del gabinete investigador interno a la empresa con otros organismos relacionados con la I+D, como los centros científicos y los asesores, incluso los proveedores y los clientes, para lograr la transferencia de tecnología y/o personal investigador.

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